20 de diciembre de 2011

Lucía Etxebarría y su infausto destino

Por apartarme un poco de la política, vamos con algo un poco distinto. Veo la noticia y no sé si reír, partirme, mondarme, troncharme o descojonarme vivo. Tal vez lo haga todo a la vez... ¿Qué puede provocar tal avalancha cachondeística?

La retirada de Lucía Etxebarría del panorama literario, y no sólo eso, sino también la razón aducida por la susodicha: la piratería. Pero vamos a ver...

Lo primero de todo, ella dice que es escritora. Yo prefiero quedarme con la definición que daba Dickens de lo que es un escritor: Eres escritor cuando los demás dicen que lo eres. Traducido, son los lectores quien te dan el "título", no vale tirarse el moco uno mismo diciendo que eres "escritor", "autor", "poeta", "intérprete de la realidad" o similares, y siempre entre comillas para remarcar (y que Herr Starr nos pille confesados). Con esto ya tenemos la primera en la frente: La señora Etxebarría no se ha distinguido por su humildad a la hora de reflexionar sobre ella misma, sino más bien por pasarse de lista y tener delirios de grandeza.

Lo segundo de todo es las movidas en las que se ha metido con Internet, notablemente su épica aventura acaecida no mucho tiempo ha en pos de sus derechos cuando algún malhadado felón usurpó su identidad en Twitter. Así sucedió que la insigne autora fue sustituida durante dos penosos años por una personificación descortés, gamberra y tocapelotas, pero la auténtica Etxebarría, cual heredero perdido de un trono vacío desde siglos atrás, hizo valer sus derechos y en gloriosa batalla judicial consiguió acabar con el infecto impostor. La batallita se puede leer aquí un poco menos pomposa, pero claro, siempre que hablemos de grandes autores hay que utilizar un tono elevado... pero como yo lo veo, aquí la señora se buscó un problema donde no lo había, y consiguió un resultado totalmente opuesto al deseado (estilo el efecto Streisand), y quedó como una petarda con ganas de dar porsaco gracias a su posición sobre el tema, curiosamente muy parecida al de un tal Mark Zuckerberg: nada de anonimato en Internet. Felicidades señora, acaba de hacer más amigos que Roberto Carlos, y eso que él quería tener un millón de ellos. Además, hacerse la víctima no ayuda mucho que digamos, porque con declaraciones tan afectadas como decir que "los dos años que ha pasado no se los quita nadie" lo que pasa es que se da pena. De la mala. Y no es como para estar orgulloso.

Lo tercero de todo, por no perder el hilo, es que hasta donde llega mi conocimiento, personalmente es insoportable. La gente que conozco que ha tratado personalmente con ella no es que la tenga en mucha estima... de hecho la palabra más utilizada solía ser "estúpida". Si sirve de algo, la misma persona que opina eso también llama borracho a Joyce (apuntad eso, culturetas), y gilipollas a más de un escritor actual. Honestidad wins.Por suavizar un poco la cosa, la verdad es que esto no importa demasiado, todos parecemos imbéciles a ojos de otras personas en algún momento. No se puede caer bien a todo el mundo.

Lo cuarto es que los plagios no ayudan.
  • Su gran éxtio Amor, curiosidad, Prozac y dudas tiene partes copiadas de otro libro titulado Nación Prozac, de Elizabeth WurtzelEstamos en 1997.
  • En 2001 viene lo gordo. En Interviú se denuncia que la señora Etxebarría ha plagiado a Antonio Colinas en su novísimo libro de poesía titulado Estación de Infierno. Después de la pillada, ella denunció a Interviú, y fracasó por completo. De todas formas se defendió con algo que ha dejado huella: lo suyo no es plagio, es "intertextualidad"
  • En 2006 vuelta a las andadas. En el libro Ya no sufro por amor hay párrafos enteros copiados de un artículo publicado en 2004 por el psicólogo Jorge Castelló. No se llegó a celebrar juicio, pero Castelló recibió una indemnización de 3.000 eurácanos. De nuevo la disculpa es que no estaba plagiando, sino "citando".
No, definitivamente los plagios no son buenos para que la gente te tome en serio.


Lo quinto, y no hay quinto malo, es además lo último y finisher con Fatality: sus libros son un petardo encendido. Horribles. Ponzoñosos. Perjudiciales. Birriosos. Ya se ve por dónde voy. El éxito no es sinónimo de calidad, y que tu libro no lo lea ni el Tato tampoco. Fortaleza digital, del insigne Dan Brown es un truño letal por mucho que haya sido un éxito de ventas, pero también es verdad que (por ejemplo) el libro de poesía introspectiva postmoderna con toques de realismo mágico de (introduzca pseudónimo corto y étero aquí, estilo "Loto", "Sine", "Miro", etc.) que nadie leerá jamás porque no hay quien se lo trague es eso, un bicho infumable. Es como las películas de Terrence Malick, y la última es un buen ejemplo: es insoportable, y por mucho que se empeñen en decir que es genial, seguirá siendo una dosis de Atontadol en toda regla.


A modo de bonus, mencionaré la razón de la retirada de la señora Etxebarría: la piratería.

Ejem...

¡Me jodo yo con que de algo hay que comer! ¿Cómo tiene la jeta de decir que lo deja porque no le da para comer porque la gente piratea sus libros en el internete? ¿Está diciendo que pretende que TODO el mundo vaya a comprar su puto libro porque para eso lo ha escrito? ¡PERO NO ME JODAS! ¡Tú escribes algo, y si a la gente le gusta lo comprará! ¡Y si no le gusta, a joderse tocan, hoygan! ¡Lo mismo que decía el gilipollas de Pau Donés! Si pretendes vivir de escribir, dale a la gente una razón para comprar tu puto libro y déjate de polleces de la piratería y del Twitter y de la puta madre que los parió a todos. Un buen comienzo sería escribir algo decente, o qué coño, si lo que quieres es dinero escribe cualquier carroña comercial y a tomar por saco. Ahí está Dan Brown, y no parece que le vaya mal precisamente. Eso sí, si lo que quieres es escribir lo que te sale de la higalmendra, no tiene por qué gustarle a todo el mundo. Es más, puede gustarte sólo a ti, con lo que malamente te vas a forrar.

Si se ha metido en esto de escribir para forrarse, parece mentira que no sepa lo que hay. El mundo editorial es como es, y ya puede darse por MUY contenta con que le publiquen los libros, porque hay hordas de escritores desconocidos que sueñan con que sus libros se impriman y aunque sea que alguien los LEA. Y lo pongo en mayúsculas porque es lo que quieren, que alguien lo lea, joder. La muy... pero MUY, dice, y cito textualmente, que "la cultura nunca ha sido gratuita, nunca. Por mucho que algún inculto se empeñe en afirmar lo contrario. Pero en el nombre, supuesamente, de la democracia, se está asesinando a la cultura". Eso es, señora mía, una FALACIA AD ANTIQUITATEM. Siempre ha sido así (mentira), así que así seguirá siendo. No te jode... Aquí yo, desde mi posición de inculto, troll y desgraciado, digo que la cultura es cultura, y puede ser gratis perfectamente. No es un "todo vale", pero lo que desde luego no vale es semejante gilichorrada de argumento. Anda que hay que ser bestia para montar una falacia sobre una base que es mentira podrida...

La siguiente pedorrez que suelta es la sobada equivalencia de que una descarga es igual a una venta menos. Menira. Mentira. Mentira. Pero puta mentira podrida, mire. Si fuera verdad, en caso de no existir la posibilidad de descargarse las cosas la gente se estaría dando de hostias a las puetas de las tiendas de libros, discos o lo que sea por conseguir un preciado ejemplar de lo que sea. Y además anda que no hay cosas que uno descargaría pero jamás compraría...

No contenta con eso, añade que no quiere compatibilizar la escritura con otro trabajo. Ella lo que quiere es escribir lo que le de la realísima gana y que la gente lo compre para que le venga el dinero a casita. Anda que no tiene morro ni ná... Uno no siempre consigue lo que quiere, y si los artistas tienen fama de muertos de hambre por algo será. Esto no incluye estrellas mediáticas. Ella dice sentirse "aterrada" por lo que se le viene encima. Un mundo en el que no puede forrarse automáticamente después de pseudoescribir un libro. Me encanta el término de "aterrada", es tan intenso, tan duro, tan dinámico y estático al mismo tiempo... Diagnóstico: Se jodió el chiringuito. Si no quiere hacer nada que no sea escribir, que no lo haga.

Para justificarse pone el peor ejemplo posible: la mercadería de la cultura. Esa costumbre tan española de cobrar una y otra vez por algo que hiciste hace tiempo. Sentarse y a verlas venir, como un campeón. Ése es su modelo de cultura, señora Etxebarría. La cultura de Ramoncín, Teddy Bautista, Pau Donés, Alejandro Sanz, Víctor Manuel, Pedro Almodóvar y demás. La cultura de gente que como Almodóvar tiene su fortuna bien metidita en un SICAV, o que como Alejandro Sanz evaden impuestos a través de paraísos fiscales, o que como Teddy Bautista ha estado dando por el culo con la SGAE hasta que han ido a por él y ahora se sienta en el banquillo de los acusados... Ésa es la cultura de Lucía Etxebarría, la de una ¿escritora? que tuvo éxito con un libro plagiado y desde entonces sólo se habla de ella por las bobadas que va soltando por ahí en plan víctima.

En fin, que lo único que echaremos de menos de esta... autora (por decir algo) son sus pufos mentales, porque lo que es su obra va a ser que no.

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